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Comida Rica, Vinos Raros: Amaya

por | ago 10, 2016

La colonia Juarez esta teniendo un importante renacimiento. Queriendose posicionar a la par de la Condesa, Roma o Polanco, empieza a ofrecer una nueva propuesta de restaurantes, bares y eventos culturales para atraer tanto a locales como extranjeros a esta zona de la Ciudad de México.

Dentro de los restaurantes que han abierto en estas calles, recientemente visité Amaya un lugar muy esperado entre los capitalinos ya que se trata de un proyecto nuevo al mando del reconocido chef Jair Tellez.

Chef Tellez, es famoso por sus magnificos restaurantes Merotoro en la Ciudad de México y Laja en el Valle de Guadalupe, donde lleva la cocina bajacaliforniana a su máximo esplendor. Ambos lugares han estado dentro de la lista de los mejores 50 restaurantes de Ámerica Latina por S. Pellegrino y Acqua Panna en años anteriores.

 

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Amaya, el nuevo proyecto de Jair Tellez, funge bajo el slogan comida rica, vinos raros. Este restaurante es una especie de wine bar que ofrece vinos únicos y comida sencilla utilizando ingredientes de la más alta calidad. Al entrar al restaurante, lo primero que llama la atención es el colorido grafitti pintado por el artista Jorge Tellaeche, la imágen de la cara de una mujer esta pintada sobre la pared de ladrillos del comedor delantero. El resto de la decoración es mínima, columnas con concreto expuesto, un piso con azulejos azul y amarillo, y mobiliario de madera obscura.

 

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Al sentarme, el mesero trajo la interesante carta de vinos naturales y muy amablemente me recomendó un Bichi La Santa 2015 (vino desnudo) de la bodega Téllez Y Luyt. Muchos me preguntarán que significa vino desnudo? Para aquellos que no somos expertos en este tema, la respuesta mas clara sin meternos en tecnisismos, es que siguen procesos de elaboración que respetan mas que otros la naturaleza y usan mínima intervención. El color puede ser más claro y el sabor más sútil de lo que estamos acostumbrados.

 

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La carta de comida puede variar según la temporada y los ingredientes disponibles, muchos de ellos provenientes de Baja California y Oaxaca. Como el slogan del restaurante lo indica, la comida es rica sin ser sofisticada. Como entrada ordené una tostada de pescado frito acebichada acompañada de col y aguacate, sin ser un platillo novedoso, la mezcla de sabores incluyendo la frescura del pescado te deja queriendo más. Para el plato fuerte, elegí el cordero rústico al horno con hongos silvestres cubierto por hojas de espinaca crudas. La presentación tan minimimalista de este platillo, logra que el comensal lo disfrute desde su llegada a la mesa, mientras que durante cada bocado se deshaga los pedazos de carne al cortar debido a su excelente tiempo de cocción.

Amaya es el restaurante perfecto, para probar algo distinto entre amigos y disfrutar de buen vino en la colonia Juárez. Les sugiero reservar y pedir las mesas de adelante del restaurante ya que el espacio junto al grandioso graffiti es mucho mas ameno e iluminado que la parte de atrás.

http://www.amayamexico.com